Viernes 13 de Mayo 2016

De igual a igual

Sportivo Barracas  - Víctor Santa María - Copa Argentina - Vélez SarsfieldGran tarea desplegó Sportivo Barracas en su compromiso frente a Vélez Sarsfield por los 32avos de final de la Copa Argentina en el Estadio Antonio Romero de Formosa pese a caer derrotado por 1 a 0. Orgullo Arrabalero

Los sueños, sueños son, sirven como motivación para alcanzar metas, lugares, momentos. Y si en alguna medida se hacen realidad podemos decir que se transforman en alegría, emoción, felicidad. Lo que se dice tocar el cielo con las manos. Por trascendencia seguramente el partido ante el Fortín de Liniers tiene su lugar asegurado entre los más importantes de la singular historia de Sportivo Barracas.

La diferencia en la previa era clara. Tres categorías. El número es frío y parece decir mucho, algo, a veces no tanto. El día a día, el recorrido, el pasado más largo o reciente dice mucho. Expone demasiado. El fútbol tiene esa magia capaz de reducir. Sportivo Barracas le agrega presente y un pasado relativamente corto que genera ambición. Animarse a pensar, a desear, a expresar que se puede.  Claro que sí, por qué no.

El terreno da el primer planazo. No está a la altura. Si había una variable que no se imaginó durante todo este tiempo de espera era la del estado de la cancha. Mucho barro, poca normalidad para el desarrollo. Contrariamente a los que muchos dicen, que favorece al que menos tiene, no es el caso. El estilo, el sello del equipo de la dupla Damián Infante y Claudio Vidal es diametralmente opuesto a ese campo de juego.

 El segundo planazo lo da Pavone. Tempranero tanto del delantero internacional. Le quedó como más le gusta, adentro del área con marca atrás y de espalda al arco para girar y sacar el derechazo que no fue tan poco potente pero sí a corta distancia. Fue la única que no pudo parar Walter Cáceres. A partir de allí será un mano a mano imperdible en el que nunca más volverá a caer el número 1 del Arrabalero.

Sportivo Barracas lejos de derrumbarse se llenó de energía positiva. A pesar del agrande rival por el gol encontrado cuando ni siquiera lo merecía. De a poco se fue afianzando –una manera de decir en ese campo- y fue activando los circuitos esenciales. Salida por abajo, circulación y avance por las bandas. El equipo de Cristian Bassedas tenía cada vez menos la pelota y se dedicaba a sacar contragolpes. Cada vez más esporádicos pero incisivos. Chocó una y otra vez contra Cáceres quien de a poco los fue desmoralizando.

Lo mejor del Arrabalero se vio en la segunda parte. Le había costado encontrar llegadas hasta el arco de Aguerre. Muchas oportunidades con pelota detenida de las que no se pudo sacar provecho. Ahora era el tiempo de que Ezequiel Cohen y Nicolás López confirmaran el dominio de la mitad. Así fue. Se les sumo la gran tarea de Elías Di Biasi, con mucha confianza, precisión y mayor calidad aun fue quien arrancó aplausos al público.    

 Dos situaciones por sobre todas las demás. Dos jugadas que aparecen para resaltar. Las dos veces en el pie derecho del Diego Dorregaray. La primera tras pegar en el palo un remate de Jonatan Goitía, casi a merced, la pelota se quiso ir por arriba para ahogar las gargantas arrabaleras. La segunda  cuando se extinguía el partido, con pelota acompañada al movimiento del pie, casi de frente. Salió por el primer poste, cerca, muy cerca.

La diferencia fue la mínima. Pudo haber sido más como también pudo ser empate. Más allá del resultado lo que queda de la mágica e inolvidable noche de Copa Argentina será la hidalguía con todo lo que expuso Sportivo Barracas. Defendió y dejó en alto los colores y las convicciones de un Club al que muchos empiezan a ver con otros ojos. El orgullo Arrabalero a flor de piel. 

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